El tiempo en el tarot es uno de los temas más delicados y difíciles de ver. Los consultantes, por lo general, quieren saber cuándo va a pasar algo.


¿Cuándo llegará el amor de mi vida? ¿Cuándo me llegará el trabajo? Cuándo, cuándo, cuándo… como la canción.

Ahora bien, el tiempo en el tarot es cualitativo y no cuantitativo. Es decir, el tarot no va a decir: “esto va a pasar el 13 de abril a las 3:47 de la tarde”. No habla en números exactos: ni tres días, ni dos semanas, ni tres meses… ni mucho menos una hora concreta.

Entonces, ¿no se puede saber el tiempo en el tarot? Sí, se puede, pero con matices.


Por ejemplo, a través de analogías: El Sol podría indicar mediodía, La Luna la noche, El Juicio el amanecer y La Torre el atardecer.
El invierno podría asociarse a La Papisa (o Suma Sacerdotisa en Rider-Waite-Smith) por estar abrigada; el verano a La Estrella, por estar desnuda.

También se puede intuir rapidez o lentitud: algo podría suceder pronto con el Caballero de Espadas, o tardar más con el Caballero de Oros (o Pentáculos).

Otra posibilidad es que las cartas no indiquen explícitamente cuándo sucederá algo, pero intuitivamente te llegue una noción del momento.

También es importante considerar la distancia temporal. Si alguien pregunta “¿Pasaré la prueba de oposiciones?”, no es lo mismo que la prueba sea en unos días a que sea en unos meses. A muy largo plazo, las probabilidades de acertar en la lectura se vuelven más difíciles, por no decir imposibles. Hay tantísimos factores que, cuanto más lejos en el tiempo, más difícil es saberlo.

¿Y tú qué piensas al respecto?

Deja un comentario